sábado, 30 de junio de 2012

No voy a descubrir nada nuevo...

...pero para un pequeño y mísero pedazo de humanidad, como el que escribe ahora, resulta reconfortante y cálido ver que figuras tan enormes como Johny Cash se dan cuenta de que -a ratos- han fallado, ya en la recta final de sus días.

Y lejos de autocompadecerse: reconocen sus errores, musican su autobiografía y únicamente lamentan no haber podido mantenerse coherentes a sus convicciones más profundas durante cada día de su vida.

Os juro que yo lo intento; con cada escama, con cada poro, con cada gota de saliva...

Lo intento.




Y la versión supera muchas veces a la original:



miércoles, 6 de junio de 2012

Guía de supervivencia en los Mandriles

El Mandril (o Mandrileño) es el nativo de los Mandriles, un pueblo situado en el medio y medio, a 4 horas de distancia de cualquier lugar medianamente decente. En otras palabras, es como Escape de Absolom.

Los Mandrileños no entienden este mecanismo




El Mandrileño es un ente, cuando menos peculiar.
 Para empezar, a los "cortos" (cervezas de grifo pequeñas) los llama "cañas" (cervezas de grifo de 25/33 cl), y a las "cañas" se les da por llamarlas "dobles". Supongo que es para sentirse más machos, o algo... ("o qué", como dirían ellos) pero lo cierto es que de donde yo vengo, si quieres sentirte macho, te pides un cubalitro y no andas con mariconadas.

Después está el tema de los portazos. ¿Recordáis la escena de la cocina de "Jurassic Park", cuando un Velociraptor abre una puerta con sus garras? "¡Están evolucionando! ¡Han aprehendido a abrir puertas!" ¿O quizás el típico vídeo de un jodido gato saltando a la manilla de una puerta para abrirla?
Pues bien, el Mandrileño todavía no ha evolucionado: palabras como pomo, tirador o manilla no están en su diccionario y tiene por deporte local el portazo. De hecho, creo que cuando salen a correr (o incluso a hacer deporte) se disparan en modo bucle el siguiente audio en su MP3 portátil:


Adoran este sonido, está claro. No importa si están en su trabajo, en una cafetería o en su piso compartido a las 3 de la mañana: un buen portazo siempre indica en qué pueblo vives y el tipo de persona que eres. Curiosamente, la única puerta que no les gusta cerrar es la del cuarto de baño.

Un Mandril imitando acento gallego.
Pero no os engañéis, el Mandrileño es un ser cándido y amable. No os dejéis confundir por sus maneras de "tío duro" ni sus frases cortantes con ciertos tintes de alusión personal. Cuando, por ejemplo, un camarero le pegue un martillazo a la mesa con la cerveza que acabáis de pedir mientras suelta un gruñido tipo "ahítienecaballero!"... tan sólo deberéis sonreir y decir "gracias" con dulzura. La primera vez se sorprenderán, pero acabarán agradeciéndolo: os lo prometo.

Luego está el tema del acento: les encanta tu acento. Todos ellos hablan como si fueran perros salidos del infierno con un almendrado en la boca, hasta el límite de que muchas veces cuesta entender lo que dicen... pero aún así, les encanta tu acento. En cuanto descubren que eres "galleguiñooooooo!" se ponen a "imitar" tu acento diciendo gilipolleces, logrando una mezcla entre un talibán tartamudo y boris izaguirre con una zanahoria en el ojete. Si se da esta situación; mantened la calma, poned cara de palo e intentad esbozar una tímida sonrisa. Yo he logrado llegar hasta el nivel superior: les sigo la broma, y me pongo a imitar su imitación. Así que aquello acaba sonando a demonios... porque a mí me sale una especie de acento italiano-panchito muy extraño.

El parecido es aplastante, maldita sea.
Los Mandrileños realmente no son de los Mandriles. Nadie es de allí. Y cuanto más pequeño es el pueblo castellano y/o resto-peninsular del que han salido antes de acabar en el medio y medio de ningún sitio (otra vez), más orgullosos se sienten de (no) ser Mandrileños y con mayor inusitada energía y ahínco defienden la urbe.

Sí, es cierto. MandrileñoLandia no es para todo el mundo: es sucia, caótica y huele mal. Así que reconozco que la adoro, porque es cañera a dolor, y a mí aún me queda mucho Turbonegro en las venas... pero creo que el hecho de que los Mandriles presuman con orgullo de lo guarros que son es otro de sus grandes errores. MandriLandia no es tan asquerosa como a ellos les gustaría. Al menos no para un auténtico rockero como yo, que viene de tocar en los cuartos de baño de los peores antros del jodido retrete del estercolero del puto infierno. No. Este pueblo es una mezcla entre guarro-maloliente y pijo. En mi humilde opinión, no pasa de ser como el WC de la duquesa de Alba.

Quin buscando a Peludo en los Mandriles.
El último consejo que os puedo dar -de momento- para sobrevivir en los Mandriles tiene que ver con la orientación dentro del pueblo: es el único lugar en el que he necesitado usar brújula. El cielo es plano, no hay río, no hay parque, no hay mar... creo que ni siquiera tienen estrella Polar aquí. En definitiva, no hay nada que te sirva de referencia a la hora de saber hacia dónde narices debes dirigirte una vez que sales de una boca de metro, por ejemplo. Preguntar a los "nativos" tampoco sirve de nada, porque nadie es de allí. De hecho, a mí me suelen preguntar direcciones un par de veces al día.

En los Mandriles; mapa, brújula y una doble. Siempre una doble.

martes, 5 de junio de 2012

Podéis comerme la...

Ahora que mi vida profesional está ligada a lo que mis compañeros de fatiga dicen que es una "agencia de publicidad" (aunque a mí me parece que es más bien una guardería), me veo casi obligado a mostraros un pequeño "teaser" de lo que hace "nuestra competencia". Se trata de una campaña de ¿captación de socios? para el club de fútbol Getafe, que han elucubrado los señores y señoras de la Señora Rushmore, y que ha recibido multitud de premios.
Y si no os ha gustado... ya sabéis lo que tenéis que hacer.